
Aunque el disco que presenta en esta ocasión lleve por título I’m New Here, Gil Scott-Heron no lo es. No es un recién llegado; y no es nuevo aquí.
Y, como imaginarán, tenemos ya muchas ganas de volverle a ver por estas latitudes donde, desde su última visita hace unos 7 u 8 años, el interés por la música afroamericana de calidad no ha parado de crecer en esta ciudad. Ganas de disfrutar de esa mezcla inconfundible de protesta con fundamento (y años de trena como peaje), espiritualidad Soul, agallas, humor, rap de spoken word y viaje jazzístico, y sin filtros amables, al corazón de la difícil condición de la negritud americana.
Gil Scott-Heron no es nuevo aquí. Uds. deberían ya saberlo, porque es él quien, antes de que muchos de nosotros viéramos la luz del día, ya cantaba eso de que la revolución no iba a ser televisada, de que todo el mundo lleva una pistola por si acaso, de cómo John Coltrane y Billie Holiday podían elevarle a uno desde la mugre hasta el cielo; o nos ilustraba sobre la educación sexual de un muchacho en el ghetto.
Era él ese de The Bottle, y de Racetrack in France, y de aquella preciosa versión del Granma’s Hands de Bill Withers.
Era él, ese Movin’ Target que, en solitario o con su compañero de aventuras, Brian Jackson, parió discos como Winter in America, Secrets o It’s Your World.
Y es él quien, tras años de cárcel y trabanquetas por parte del establishment, y con a la espalda problemas para volver por estas latitudes, paseará su talento por el escenario de la Sala Bikini el martes 4 de mayo, para no dejar que su música, sus estrofas y todo lo que tiene que decir, se apague en nuestro recuerdo.
Una visita necesaria, pues, a la que acudiremos con todo nuestro corazón, toda nuestra alma y todas nuestras vísceras.
Gil Scott-Heron
Sala Bikini
C/ Déu i Mata 105 - Barcelona
Y, como imaginarán, tenemos ya muchas ganas de volverle a ver por estas latitudes donde, desde su última visita hace unos 7 u 8 años, el interés por la música afroamericana de calidad no ha parado de crecer en esta ciudad. Ganas de disfrutar de esa mezcla inconfundible de protesta con fundamento (y años de trena como peaje), espiritualidad Soul, agallas, humor, rap de spoken word y viaje jazzístico, y sin filtros amables, al corazón de la difícil condición de la negritud americana.
Gil Scott-Heron no es nuevo aquí. Uds. deberían ya saberlo, porque es él quien, antes de que muchos de nosotros viéramos la luz del día, ya cantaba eso de que la revolución no iba a ser televisada, de que todo el mundo lleva una pistola por si acaso, de cómo John Coltrane y Billie Holiday podían elevarle a uno desde la mugre hasta el cielo; o nos ilustraba sobre la educación sexual de un muchacho en el ghetto.
Era él ese de The Bottle, y de Racetrack in France, y de aquella preciosa versión del Granma’s Hands de Bill Withers.
Era él, ese Movin’ Target que, en solitario o con su compañero de aventuras, Brian Jackson, parió discos como Winter in America, Secrets o It’s Your World.
Y es él quien, tras años de cárcel y trabanquetas por parte del establishment, y con a la espalda problemas para volver por estas latitudes, paseará su talento por el escenario de la Sala Bikini el martes 4 de mayo, para no dejar que su música, sus estrofas y todo lo que tiene que decir, se apague en nuestro recuerdo.
Una visita necesaria, pues, a la que acudiremos con todo nuestro corazón, toda nuestra alma y todas nuestras vísceras.
Gil Scott-Heron
Sala Bikini
C/ Déu i Mata 105 - Barcelona
Hora: 21h30
Entrada: 32 € (anticipada) 35 € (taquilla)
Entrada: 32 € (anticipada) 35 € (taquilla)
[Para más información sobre este recital o el que, al día siguiente, el artista ofrecerá en Madrid cliquen en la página de Posto Nove: AQUÍ. Para más información sobre Gil Scott-Heron, pueden acceder a su página web en nuestra sección de enlaces]