
“Joder Alberto, cada vez que hacéis concierto en el Boiler te pones histérico”.
Esto me lo dijo alguien. No logro recordar con precisión quién. Pero sí. Me lo dijeron este sábado. Y tenían razón.
El sonido de la sala había vuelto a dar problemas, como viene siendo habitual cuando hay concierto. Y encima quien se comió la mayor parte del marrón-tirando-a-pardo-oscuro fue Sara, encargada de arropar con su selección el concierto de sus conciudadanos, The Faith Keepers.
Así las cosas, la primera parte de la noche, mi disfrute por todo lo bueno de esta sesión del Hervidero se vio forzado a convivir con el desasosiego causado por problemas técnicos. Aún así, no nos engañemos: fue éste, a nivel musical y de ambiente, uno de los mejores Boilers que recuerdo; de modo que abróchense los cinturones, y bienvenidos de nuevo a esta crítica completamente subjetiva de cómo (agonizante) servidor vivió el Boiler de sábado.
The Faith Keepers
Simplemente, el bolo más salvaje que se recuerde en el Boiler, de la mano de una banda que, en dos años, he visto alcanzar cotas inimaginables de profesionalidad y savoir faire: un repertorio donde diversas manifestaciones de negritud vintagista tales como el Funk, el Soul o el R&B coexisten en una suerte de perfecta armonía Punk. Gran gamberrismo cool, desde Zaragoza, con un elepé de debut cuya ausencia de la colección de uno/a debería estar penada con el trullo.
DJs
Lo dicho, Saretta fue la encargada de encender la mecha y la que, por este mismo motivo, se comió uno tras otro los innumerables problemas que nos dio la mesa de mezclas al principio de la noche. Logró, no obstante, sacar adelante un set a base de latin sounds con un coherente viraje hacia el R&B, bailado por el público, y que dejó paso a un Damien Lapeyre que trasladó los pasos de baile de coordenadas R&B a paisajísticas del 60s Soul en su acepción más ecléctica (tempos diferentes, toques de Funk y Boogaloo, and so on). Tapio Väisänen, por su parte, completó la selección con una excursión alrededor de los 360º del R&B entre los 50 y los 60, con puntuales incursiones en sonidos early soul y blue eyed. De soporte, Cristina, remató la jugada con una buena selección de Early y Rare 60s Soul.
Warm-up
¡Ay, ay, ay! Aquí las noticias tal vez no sean tan buenas. Si hace unas semanas anunciábamos que no íbamos a perder las buenas costumbres, esta vez toca retractarnos y asumir con serenidad que la warm-up ya no es, ni de lejos, lo que era antes, y el público escasea cada vez más, pese a reventar al día siguiente el JazzRoom en tiempos record. ¡A la 01h30 del sábado ya estaba el aforo completo!
Es por este motivo, que hemos decidido no seguir haciendo el warm-up de los viernes en Barbara Ann, al no aportar demasiado al evento principal. Por supuesto vamos a seguir visitando la barra del mítico local y saturando nuestros hígados con tanques de cerveza o, incluso tal vez –y en otras circunstancias no exclusivamente ligadas al Boiler-, tras los platos del local, torturando la audiencia con lo más feo de nuestras maletas de discos.
Disculpas y agradecimientos de rigor
Queremos (aquí, como siempre, uso el plural a sabiendas de que hablo por nosotros tres) agradecer a Sara, Damien, Tapio y a los Faith Keepers, su buen hacer y, muy especialmente en el caso de Sara, y al numeroso público, pedir disculpas por los problemas de sonido. Esos que me dejaron cardíaco y agonizante durante buena parte de la noche.
Gracias a mis compis Jordi & Cris, gracias al personal de Mas & Mas, gracias a Ran-el, Toni & Marisa @ Barbara Ann; gracias a Francesc Gosalves por su ayuda, gracias a David Abadía por venir a hacer de técnico durante el bolo. Y, sobre todo, gracias a tod@s quienes acudís al Hervidero y lográis, fiesta tras fiesta, crear esa atmósfera tan especial. Esperamos vuestras opiniones, y os conminamos a visitar nuestro yahoo e-group para los playlists y comentar eventuales jugadas.
Alberto
[En la afoto, y ante la imposibilidad de conseguir fotos del sarao, el 45 con el que Damien cerró su sesión, ese estrepitoso llenapistas Soul de sabor latin que cosechó más aplausos que una sudorosa coyunda entre Pavarotti y Monsterrat Caballé]
Esto me lo dijo alguien. No logro recordar con precisión quién. Pero sí. Me lo dijeron este sábado. Y tenían razón.
El sonido de la sala había vuelto a dar problemas, como viene siendo habitual cuando hay concierto. Y encima quien se comió la mayor parte del marrón-tirando-a-pardo-oscuro fue Sara, encargada de arropar con su selección el concierto de sus conciudadanos, The Faith Keepers.
Así las cosas, la primera parte de la noche, mi disfrute por todo lo bueno de esta sesión del Hervidero se vio forzado a convivir con el desasosiego causado por problemas técnicos. Aún así, no nos engañemos: fue éste, a nivel musical y de ambiente, uno de los mejores Boilers que recuerdo; de modo que abróchense los cinturones, y bienvenidos de nuevo a esta crítica completamente subjetiva de cómo (agonizante) servidor vivió el Boiler de sábado.
The Faith Keepers
Simplemente, el bolo más salvaje que se recuerde en el Boiler, de la mano de una banda que, en dos años, he visto alcanzar cotas inimaginables de profesionalidad y savoir faire: un repertorio donde diversas manifestaciones de negritud vintagista tales como el Funk, el Soul o el R&B coexisten en una suerte de perfecta armonía Punk. Gran gamberrismo cool, desde Zaragoza, con un elepé de debut cuya ausencia de la colección de uno/a debería estar penada con el trullo.
DJs
Lo dicho, Saretta fue la encargada de encender la mecha y la que, por este mismo motivo, se comió uno tras otro los innumerables problemas que nos dio la mesa de mezclas al principio de la noche. Logró, no obstante, sacar adelante un set a base de latin sounds con un coherente viraje hacia el R&B, bailado por el público, y que dejó paso a un Damien Lapeyre que trasladó los pasos de baile de coordenadas R&B a paisajísticas del 60s Soul en su acepción más ecléctica (tempos diferentes, toques de Funk y Boogaloo, and so on). Tapio Väisänen, por su parte, completó la selección con una excursión alrededor de los 360º del R&B entre los 50 y los 60, con puntuales incursiones en sonidos early soul y blue eyed. De soporte, Cristina, remató la jugada con una buena selección de Early y Rare 60s Soul.
Warm-up
¡Ay, ay, ay! Aquí las noticias tal vez no sean tan buenas. Si hace unas semanas anunciábamos que no íbamos a perder las buenas costumbres, esta vez toca retractarnos y asumir con serenidad que la warm-up ya no es, ni de lejos, lo que era antes, y el público escasea cada vez más, pese a reventar al día siguiente el JazzRoom en tiempos record. ¡A la 01h30 del sábado ya estaba el aforo completo!
Es por este motivo, que hemos decidido no seguir haciendo el warm-up de los viernes en Barbara Ann, al no aportar demasiado al evento principal. Por supuesto vamos a seguir visitando la barra del mítico local y saturando nuestros hígados con tanques de cerveza o, incluso tal vez –y en otras circunstancias no exclusivamente ligadas al Boiler-, tras los platos del local, torturando la audiencia con lo más feo de nuestras maletas de discos.
Disculpas y agradecimientos de rigor
Queremos (aquí, como siempre, uso el plural a sabiendas de que hablo por nosotros tres) agradecer a Sara, Damien, Tapio y a los Faith Keepers, su buen hacer y, muy especialmente en el caso de Sara, y al numeroso público, pedir disculpas por los problemas de sonido. Esos que me dejaron cardíaco y agonizante durante buena parte de la noche.
Gracias a mis compis Jordi & Cris, gracias al personal de Mas & Mas, gracias a Ran-el, Toni & Marisa @ Barbara Ann; gracias a Francesc Gosalves por su ayuda, gracias a David Abadía por venir a hacer de técnico durante el bolo. Y, sobre todo, gracias a tod@s quienes acudís al Hervidero y lográis, fiesta tras fiesta, crear esa atmósfera tan especial. Esperamos vuestras opiniones, y os conminamos a visitar nuestro yahoo e-group para los playlists y comentar eventuales jugadas.
Alberto
[En la afoto, y ante la imposibilidad de conseguir fotos del sarao, el 45 con el que Damien cerró su sesión, ese estrepitoso llenapistas Soul de sabor latin que cosechó más aplausos que una sudorosa coyunda entre Pavarotti y Monsterrat Caballé]