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lunes, 22 de noviembre de 2010

Boiler Review – Y que Murphy se vaya al guano!


Si la semana pasada la dediqué a poner en reposo mi escueta actividad neuronal, hoy toca -de nuevo- brindar al / la respetable esa crónica subjetiva del último Boiler, un fiestón por todo lo alto con el que despedimos la temporada 2010.

A la espera de cerrar calendarios para el 2011, dejamos a nuestras espaldas el presente año con un sabor dulce en el paladar, y es que en esta ocasión, además de contar con una selección de aúpa y una pedazo de banda en directo, el problema recurrente que ha caracterizado las últimas sesiones, el sonido, lo putu sonido, brilló por su total y definitiva ausencia.

Pero si, finalmente, todo fue a pedir de boca, las premisas le elevaban a uno los testículos hacia el gaznate, siguiendo la famosa ley según lo cual la tostada siempre cae del lado de la mermelada.

Vibe Creators, un lujazo

A 24 horas del comienzo de la fiesta, aún flotaban en el aire problemas técnicos relativos al concierto a celebrarse, que con muy buena voluntad y MacGiverescas aptitudes por parte de la banda y de los técnicos de sonido (dos: uno ‘nuestro’ y otro de la sala), también se solventaron; impidiendo que el hijoputa de Murphy siguiera legislando a nuestra costa.

Así pues, los valencianos Vibe Creators, demostraron de qué son capaces, con un repertorio capitaneado por el amplísimo alcance vocal de Layla Muñoz, enmarcado por el savoir faire del vibrafonista, Laurent Erdös, y del prestigioso hammondista, Sergio Albentosa, y subrayado todo ello por el Groove percutivo del baterista Danilo Argenti, un señor que tiene pero que muy buen interiorizados los léxicos del Blues, el R&B y el Funk.

El amigo Josep Maria Doménech, con cara de niño ante un escaparate de juguetes, no pudo resumir mejor la calidad del recital: “Esto no es un concierto, es un lujo”.

Los DJs, más calité si cabe

Variedad y calidad estratosféricas. Así cabe definir el aporte de los DJs cuya calidad ya les precedía, provocando el sold out de entradas hacia las 02h00 aproximadamente, con gente proveniente de UK, Francia, Madrid, Zaragoza, Valencia y todos los rincones de Catalunya (además de la inmensamente grata visita del insigne californiano y ex Loved Ones, Bart Davenport, uno de mis personales héroes de juventúz, que lo sepan).

No es para menos. Quienes estuvieron pudieron disfrutar del increíble itinerario que Mr. Fine Wine brindó al público, con clásicos y rarezas del R&B y Soul que iban de Diane Cole hasta Marvin Gaye, pasando por Lou Lawton. Y justo a su lado, tirando de crudos sonidos R&Bescos y ganándose el aplauso unánime de todos (resto de DJs incluidos), un Moonwolf en estado de gracia y haciendo bailar hasta las tazas del wáter de los excusados.

Mark Raison no se quedó atrás, y en contra de las más aciagas previsiones, dejó estupefactos a todos con una selección a base de R&B escogido sin el menor atisbo de banalidad y demostrando ser un DJ todoterreno, capaz de emocionar y gustar y mover a todo tipo de públicos.

Por último, Sergio Albentosa completó su aportación a la noche y, tras su paso por el escenario, brindó un elegantísimo contrapunto jazzístico, a base de grooves de cariz latino que supusieron un soplo de aire fresco para una pista que se mantuvo todo el rato hasta los topes.

Todo muy bien, gracias

A diferencia de otras crónicas, donde nunca falta la autocrítica, no se me ocurre nada especialmente negativo reconducible a la noche del pasado 13 de noviembre. El contenido musical (tanto sobre el escenario como desde la cabina) fue excelente, el timing perfecto (incluso se consiguió cuadrar para que el público pudiera acabar de ver el Barça y ver el concierto entero, o casi), el ambiente superlativo y el sonido, ahhh, el sonido!, fue como en los buenos viejos tiempos: perfecto; merced de los mencionados técnicos y su impecable labor.

Así las cosas, ya se podrán Uds. imaginar con qué ganas vamos a encarar el Boiler 2011, en route hacia nuestro octavo aniversario, y con la dulce sensación de haber apergaminado las leyes de Murphy y habérselas introducido por el réctum –con sorna y sin vaselina- a su autor.

Gràcies a tothom, oiguen!

Alberto

[En la afoto, momento live con los Vibe Creators, estratosférico Soul y Jazz combo, con Hammond, vibráfono, batería y voz; y a puntito de plastificar su esperado disco de debut, que cobijaremos bajo nuestros enclenques brazos cual gollums logreros y del que cantaremos las pertinentes loas desde este humilde bloj]

martes, 15 de junio de 2010

Théjàvu – “¿Por qué no aceptar lo que hemos vivido, y sacarle un poco de brillo?”


La alquimia, como muchos de Uds. sabrán, perseguía –entre otras cosas- la transformación de materiales pobres en materiales nobles. Convertir el plomo en oro. Yendo más allá, algunos recordarán cómo, en La Montaña Sagrada, Jodorowsky transformaba la mierda en oro, dándole una vuelta de tuerca más al concepto.

Ah, pero eso es una película; y lo de la piedra filosofal, una leyenda”, argüirán Uds. acostumbrados a que la mierda es mierda y el oro, oro. “Imposible”, concluirán, pues.

Bien, quizás no sea posible convertir un tocho de obra en un áureo lingote, pero, en lo musical, esa alquimia sí es posible, tal y como demuestra la recién nacida banda que nos ocupa: los barceloneses Théjàvu.

Nuestro repertorio abarca todo lo que pueda odiar un buen rockero auténtico, lo cual, a nosotros nos place; ¿y qué mayor satisfacción puede haber que sacar un sonido agradable de toda esa banda sonora odiosa que nos ronda la cabeza desde adolescentes? Desde Jim Morrison hasta George Michael, pasando por Julio Iglesias, no respetamos nada”, asevera Josep Maria Doménech, guitarrista y cofundador de esta banda dedicada a recuperar esa colección de sonidos a priori pestilentes, y reconvertirlas en amables tonadas “con sonido de combo añejo tipo Walter Wanderley, Herb Alpert, Sergio Mendes o incluso ¿por qué no? Georgie Fame”.

Canciones infames enfundadas en preciosos trajes de corte Ivi League Look, con corbatas de seda anudando sus cuellos y aromatizadas todas ellas con sofisticados ingredientes, sólo presentes en los mejores cócteles.

El antecedente: Waldorf Astorias

Hace unos años, Josep Maria y el bajista y cofundador de este grupo, Markus Requena, formaron The Waldorf Astorias; un combo dedicado a transformar grandes himnos del punk de gente como Buzzcocks, Pistols o Ramones en delicadas piezas de Bossanova, Jazz e Easy Listening.

Pero es que ahora ya nos hemos quitado definitivamente el velo y hacemos versiones, no del punk-rock y aledaños, sino del mainstream del pop y del rock –sin roll-. Eso sí, mantenemos todavía alguna versión de The Clash y Sex Pistols, ya que no por punks dejan de pertenecer al mainstream de una época”, puntualiza Josep Maria.

Listos para entusiasmar

Tras cerca de dos años de ensayos y cambios de formación, “hemos optado por un combo clásico de voz femenina, guitarra eléctrica y guitarra baja a pelo, sin efectos ni gaitas; órgano o piano, según convenga, y batería. Ahora tenemos una formación con talento y ganas de saltar al ruedo”.

¿Y quién la compone esta formación con talento?

Además de los miembros fundadores, Markus al bajo y un servidor con la guitarra, tenemos a un teclista de veinte-y-pocos con talento presente y todavía más futuro si no se pierde, que ha sido un agradable descubrimiento, Martín Férler, el cual tiene proyectos individuales por su cuenta. A la batería se nos ha enrolado un clásico como Salvador ‘Joker’ como garantía de buen toque y técnica. A la voz se nos ha unido Lucía, una chica andaluza guapísima que nos ha sorprendido a todos con su voz sensual y su inglés de Triana”.

¿Inglés de Triana? Aydiosmiodemialma…

Sí, inglés de Triana; lo cual tiene su gracia. ¿Quién no recuerda con cariño esos intentos de Nat King Cole o Matt Monro flirteando con la lengua de Cervantes?

Ahora, claro, es al revés.

De la serie, sacar brillo

Aún sin fecha de debut para su directo, la banda ya tiene grabados “cuatro temas en el estudio del inefable Marc Tena, gran técnico, gran artista y mejor persona; para poder mostrar al respetable de qué vamos”. Y, si acuden al Myspace de Théjàvu, podrán, efectivamente, degustar ese sonido “que se acerca a esos combos ‘vintage’ con voz sensual y órgano (Hammond o Fender Rhodes) a partir de una banda sonora que la mayoría convendremos en definir como odiosa, pero que nos ha acompañado en radio fórmulas, bares infames y consultorios de dentista varios durante muchos años”.

Sí, en efecto muchas de esas canciones han torturado nuestros maltrechos oídos en muchas, acaso demasiadas, ocasiones.

Claro – concluye Josep Maria- es lo que hemos vivido, aunque sea involuntaria e indirectamente. Así pues, ¿porqué no aceptarlo y sacarle un poco de brillo?”.

Cierto. Aparquen por un momento a ese Bartleby que se anida en todos Uds., escuchen las canciones de Théjàvu -cómo sacan ese brillo hasta convertir zurullos sonoros en pequeños lingotitos de oro- y concluyan que, en efecto, sí es preferible hacerlo.


[Para más información, tiren con el cursor pa’bajo y escabúllanse en el MySpace de esta banda al que podrán acceder a través de esa sección nuestra de enlaces que es, ya, todo un clásico de la cultura popular]