Eso es.
Regocijo es la palabra –última y definitiva- que se me ocurre, para calificar la última sesión del Hervidero.
Regocijo al comprobar cómo, finalmente, y tras unas sesiones algo accidentadas, el equipo de sonido de JazzRoom recuperaba su antiguo esplendor, haciendo justicia a la belleza de las canciones vertidas por los selectors.
Regocijo al volver a llenar la sala (esta vez el asunto tardó un poquito en calentarse), sin por ello alcanzar el agobiante overbooking de otras sesiones pretéritas.
Regocijo al corroborar la maestría de los DJs y el subsiguiente ambientazo que se creó en la pista del local. Con todo el mundo bailando, aplaudiendo y pasándoselo en grande.
La mecha la encendió desde primera hora Mar Ruíz, con un atinado puñado de R&B y Soul que empezó a mover nuestros pies y que catapultó al paso de baile a algún aguerrido.
Por su parte, Agustín Caparrós volvió a demostrar ser uno de los DJs españoles más infravalorados en lo que a Soul Sounds se refiere, con dos sets repletos de Soul raro y hermoso, aderezado de gotas de 60s R&B, X-Over y llenapistas de sabor Latin.
Lutz, además de una simpatía y una disponibilidad a prueba de tsunami, dejó al personal atónito a base de demoledores castañazos del mejor R&B, con algún escarceo en el Early Soul, y algún otro en los terrenos del Comedy oscuro.
¿Y qué decir de Niamh Lynch? Su selección fue –ni más ni menos- un continuum de temas incluidos en muchas de nuestras want lists, con lo que ya pueden Uds. imaginar nuestras mandíbulas desencajadas ante tanto disco deseado, junto. En la imagen que ilustra estos renglones la tenéis, dejando caer otro temón sobre los indefensos platos de la sala.
Un aplauso particular, también, a un Jordi Duró en estado de gracia, que llenó la sala de poderosos Tittyshakers, instrumentales, y temas de más R&B bailongo.
Finalmente, gracias a todos los que vinieron. A los que lo intentaron pero el maldito volcán los dejó tirados en sus aeropuertos. A los de la sala y, cómo no, Cris & Jordi.
Ahora empieza la cuenta atrás para el weekender. Para nosotros será, como siempre, un ir de cráneo perpetuo. Pero ¿saben qué? Que, por la cuenta que me trae, si tras todo ese esfuerzo puedo pronunciar r-e-g-o-c-i-j-o con todas las letras, sin pestañear, y con un sonrisón en el jeto, ya me sale a cuenta.
Alberto
[Las playlists las pueden consultar en nuestro yahoo groupmail, en el que ya está colgada la im-pe-chonante selcción de Lutz]
Regocijo es la palabra –última y definitiva- que se me ocurre, para calificar la última sesión del Hervidero.
Regocijo al comprobar cómo, finalmente, y tras unas sesiones algo accidentadas, el equipo de sonido de JazzRoom recuperaba su antiguo esplendor, haciendo justicia a la belleza de las canciones vertidas por los selectors.
Regocijo al volver a llenar la sala (esta vez el asunto tardó un poquito en calentarse), sin por ello alcanzar el agobiante overbooking de otras sesiones pretéritas.
Regocijo al corroborar la maestría de los DJs y el subsiguiente ambientazo que se creó en la pista del local. Con todo el mundo bailando, aplaudiendo y pasándoselo en grande.
La mecha la encendió desde primera hora Mar Ruíz, con un atinado puñado de R&B y Soul que empezó a mover nuestros pies y que catapultó al paso de baile a algún aguerrido.
Por su parte, Agustín Caparrós volvió a demostrar ser uno de los DJs españoles más infravalorados en lo que a Soul Sounds se refiere, con dos sets repletos de Soul raro y hermoso, aderezado de gotas de 60s R&B, X-Over y llenapistas de sabor Latin.
Lutz, además de una simpatía y una disponibilidad a prueba de tsunami, dejó al personal atónito a base de demoledores castañazos del mejor R&B, con algún escarceo en el Early Soul, y algún otro en los terrenos del Comedy oscuro.
¿Y qué decir de Niamh Lynch? Su selección fue –ni más ni menos- un continuum de temas incluidos en muchas de nuestras want lists, con lo que ya pueden Uds. imaginar nuestras mandíbulas desencajadas ante tanto disco deseado, junto. En la imagen que ilustra estos renglones la tenéis, dejando caer otro temón sobre los indefensos platos de la sala.
Un aplauso particular, también, a un Jordi Duró en estado de gracia, que llenó la sala de poderosos Tittyshakers, instrumentales, y temas de más R&B bailongo.
Finalmente, gracias a todos los que vinieron. A los que lo intentaron pero el maldito volcán los dejó tirados en sus aeropuertos. A los de la sala y, cómo no, Cris & Jordi.
Ahora empieza la cuenta atrás para el weekender. Para nosotros será, como siempre, un ir de cráneo perpetuo. Pero ¿saben qué? Que, por la cuenta que me trae, si tras todo ese esfuerzo puedo pronunciar r-e-g-o-c-i-j-o con todas las letras, sin pestañear, y con un sonrisón en el jeto, ya me sale a cuenta.
Alberto
[Las playlists las pueden consultar en nuestro yahoo groupmail, en el que ya está colgada la im-pe-chonante selcción de Lutz]