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lunes, 13 de septiembre de 2010

The Boiler review – Ambiente extraño y música superlativa


Una sensación de ligera desorientación es lo que me sobreviene, mientras echo la mirada hacia atrás, hacia el sábado por la noche; hacia esa penúltima sesión del Boiler de este 2010, para escribir mi ya habitual crónica subjetiva.

No es por la música, que fue en todo momento acertada y, además, resultó bien variada dentro de nuestro espectro. Quizás fue el ambiente. Diferente. Como si no fuera ni siquiera un Boiler. Y eso que había muchos amigos y colegas y rostros conocidos. Y eso que tuvimos una buena afluencia extranjera, con elegantísimos mods ingleses e italianos. Y eso que, por norma general, nuestra sesión de septiembre (al coincidir con el gran High Rockabilly) suele quedar como más en casa. Como aquellas primeras fiestas en la sala Frank Dubé donde nos conocíamos todos.

Esta vez no ha sido así. Y, si en lo musical, este Boiler ha mantenido un excelente estándar de calidad y variedad, no me parece que la atmósfera que acabó por despegar sea digna de aprobado, aunque celebro que mucha gente –con especial mención de la crew londinense- se lo pasara en grande.

No me malinterpreten. No estoy echándole la culpa a nadie, pues nadie la tiene, ni siquiera el boogie; aunque –por poner un ejemplo de mal rollo evitable- una mejor gestión del equipo de sonido por parte del personal de sala, bien nos podría haber ahorrado la vista de la Urbana.

De todos modos, la atmósfera de una fiesta se desarrolla por una serie de factores que convergen, no por la voluntad de uno o unos, sino un poco de manera aleatoria. Y ese cruce de gente y circunstancias es el que me generó esa sensación de que lo único que nos diferenciaba de ser un club más, fuera esa –ya digo- excelente selección musical con la que nuestros tres invitados y warm-up premiaron nuestros oídos.

DJs

Nuestro conciudadano Captain Sideburns encendió las mechas con una genial selección de 60s Rare Soul classics, con gotas de X-Over y Reggae muy aplaudidas, que dieron paso a Jamie Parr, con un set ecléctico donde se mezclaron mucho R&B con Early Soul y Soul Jazz, con un buen equilibrio entre clásicos y newies y una dinámica que parece tener las selecciones propias del Pow Wow como principal inspiración.

Dani Herranz demostró la solvencia propia de quien atesora casi un cuarto de siglo manejando artefactos de Soul detrás de cabinas. Un aplaudido set (que ya se ha publicado en nuestro yahoogroup), donde coexistieron diversas formas y tempos de 60s R&B y Rare Soul, siendo él el encargado de cerrar la sesión.

Andrea Parolin por su parte, mantuvo un perfil más clásico, ahondando en 50s & 60s R&B de gran calidad y generando un discurso elegante y comedido que –como no podía ser de otra manera- mantuvo la pista llena.

Todo ello, además, redondeado por el aporte de Duri que creó el delirio en la sala con un buen puñado de tittyshakers y obscuros chillidos de R&B.

En fin…

No creo que nos podamos quejar de Boiler, ya ven.

Sobre todo porque es un club eminentemente musical y, a ese nivel, lo escuchado fue superlativo y variado. Por otro lado, tal y como se vio, sigue siendo un club capaz de motivar a que gente viaje desde otras ciudades o países sólo para disfrutarlo (mi más profundo agradecimiento, a todas esas personas!).

Pero créanme, el sábado hubo un pequeño momento en que eché de menos la atmósfera del club tal y como la solía (¿solían? ¿solíamos?) paladear.

Alberto


[En la afoto, Jamie Parr repartiendo música, estilo y amoll, capturado por Sara. Glug! Para echar cualquiera de sus tres ojos a la hípersoulful playlist de Dani, pueden consultar nuestro Yahoo Group: http://es.groups.yahoo.com/group/THE_BOILER]

martes, 8 de septiembre de 2009

Looking Back – Historia del Boiler pt.2







Un repaso rapidico, pero apasionado, a la historia del Boiler, por Alberto Valle

··· PARTE 2 · Cris & Jordi, apuntando alto

Por supuesto han sido las ideas y esfuerzos de Cris y Jordi las que han llevado al Boiler hasta donde está: un veterano club, conocido en toda Europa y respetado por un buen número de personas que, independientemente de las escenas de las que proceden (si es que proceden de alguna), acaban por conformar una escena in se.

Con ellos, el club empieza a funcionar como una cooperativa, de tal modo que los ingresos que se obtienen con la venta de entradas y merchandising diverso (CDs, camisetas...) va a parar a una caja común, con la que se sufragan los gastos que vaya habiendo (Djs, alquiler equipo, etc.). Se publica la contabilidad y se establece un vínculo de transparencia de cara a reforzar la evolución coherente hacia la que se encamina el club.

Esta evolución y su buena gestión económica permite a los organizadores empezar a traer siempre con mayor asiduidad a DJs extranjeros de UK, Francia, Alemania, Italia u otros países europeos.

Hartos de tanto ciclostil, Cris y Jordi también crean una lista de correo en Yahoo Groups donde, por cierto, os podeis apuntar si estáis interesados en recibir cualquier tipo de información relativa al club (próximas fiestas, playlists, etc.) o en general para participar en el foro de discusión sobre temas relacionados (
http://es.groups.yahoo.com/group/THE_BOILER). También ven la luz el MySpace y el Facebook del Boiler. Las TICs llegan al Hervidero!

Durante esta etapa el público va creciendo y, mientras Petit está en Valencia y servidor en Milán, Cris y Jordi introducen algunos cambios como el hecho de que los propios organizadores pasen a cobrar un cierto protagonismo tras los platos. Cosa por otro lado lógica al ser ambos experimentados DJs.

Duri se ocupará también a partir de entonces del diseño de los carteles y, en general de todo lo que tiene que ver con las artes gráficas relacionado con el Boiler.

Pronto llega el momento de decir adiós a la sala Frank Dubé, ese pequeño y encantadoramente kitsch local que nos había abierto las puertas con total confianza pocos años antes. Inútil decir que aún hoy conservo con Frank y Laura un vínculo de afecto y amistad de gran solidez.

El Hervidero se traspasa al Noir Club donde, no obstante, la relación no dura demasiado. Aún así –y por segunda vez, casi como si fuera un milagro- el proyecto se vuelve a cruzar en el camino de otro local perfecto para el Boiler. Un lugar gestionado por gente con criterio y cultura, con un sonido inmejorable y el espacio adecuado (y adecuadamente distribuido) para garantizar la durabilidad del idilio: el JazzRoom…

Pero ésta era sólo una de las sorpresas que me esperaban…

Continuará, vive Dios…


[En la imagen, uno de los maravillosos carteles de la nueva etapa diseñados por Jordi, también autor del logo. ¿Queréis saber cómo se gana buenamente la vida este gentleman? Pues aquí tenéis: http://www.jordiduro.com/; la otra imagen corresponde a una de las últimaes sesiones en la sala Frank Dubé, donde podemos entrever a don Juan Ibáñez moviendo el esqueleto junto a Doña Eva Aller]

jueves, 3 de septiembre de 2009

Looking Back – Historia del Boiler pt.1


Un repaso subjetivo, testosterónico y expeditivo a la historia del Boiler, por Alberto Valle

Premisa: nunca nadie conocerá enteramente el cutrerío con el que Albert Petit y yo tuvimos que lidiar durante los primeros tiempos, es decir mientras buscábamos un local donde dar vida a nuestra idea. Realmente nos dimos de bruces con lo más patético de la noche barcelonesa. Ni que decir tiene, nadie daba ni un duro por nuestro proyecto, el de un club mensual que aglutinara sonidos negros (negroides) desde finales dce los 50 hasta principios de los 70: 50s & 60s Rhythm and Blues, 60s Soul, Jazz, Boogaloo, Doo Wopp, X·Over…

· · · PARTE 1 · El arranque

La suerte quiso que, por una de esas casualidades, fuéramos a reparar en la sala Frank Dubé y en Frank y Laura, que desde el principio apoyaron la iniciativa de manera insólita; esto es, fijándose más en la música y el público, que en los introitos de caja. Un caso como poco insólito de criterio y gusto en un entorno donde los dueños de locales suelen brillar por su total y definitiva ceporrez musical.

La cosa arrancó, pues, y Petit y servidor, con la inestimable ayuda de Àlex Marull, que diseñaba aquellos maravillosos flyers y posters, y de Juan Carlos Reyes y Marcos Juandó, que a turnos nos iban alquilando a precios irrisorios inmejorables equipos para pinchar en vinilo, tuvimos la oportunidad -el honor- de hacer desfilar por la (por entonces improvisada) cabina, a algunos de los DJs que más gozaban de nuestra admiración y, en algunos casos, no vamos a negarlo, envidia.

El verano de 2003 acababa de empezar.

Altibajos los hubo, como en cualquier club. El más importante quizás fue el hecho de que Albert se fuera a vivir a Valencia donde encauzó sus dotes en la coorganización de la prestigiosa allnighter Gonna Be a Big Thing, dejándome al frente de la aventura Boiler. Sea como sea, se logró llegar al primer año de actividad con una excelente sesión del belga Jean Marc Vos.
Para cuando la historia fue dejada en las expertas manos de Cristina Alonso y Jordi Duró, al irme a vivir a Italia durante un largo período, se podía decir que el Boiler ya se había afirmado como realidad de la noche barcelonesa, pequeña, remota, pero más viva que nunca… Aún así, lo más grande estaba todavía por llegar...



Continuará...







[Afoto realizada por Sergio S.M.A.R.T en la que fuera la primera sesión del Boiler, junio 2003. Se puede encontrar publicada en www.uppers.org, portal que nos ofreció su incondicional apoyo desde el principio. En la imagen se pueden reconocer a Begoña, Cris, Matías Cluet y Carles Armengol]